La mano de Dios A pesar de no tener completo un brazo por un problema de nacimiento, Kevin Laue consiguió una beca universitaria para jugar la NCAA.
Si te preguntan qué te paso, vos decí que te mordió un tiburón", le recomendó su madre. Aunque él a veces bromee y diga que perdió su brazo de esa manera mientras surfeaba en Hawai, nunca necesitó que alguien le diera una mano. Y menos con el básquet. Kevin Laue es un chico de 19 años, que mide 2.10 metros y que jugará la próxima temporada de la NCAA en Manhattan College. Hasta ahí, sólo se destaca por su altura y virtudes en este deporte (no cualquiera forma parte de un equipo de la liga universitaria de Estados Unidos, un paso obligado para la gran mayoría de los jugadores de la NBA). Pero si le agregamos que le falta una mano, el valor de sus logros se multiplica notablemente.
Por un problema durante su nacimiento, el brazo izquierdo de Laue termina apenas más abajo de su codo. Como se había enredado el cordón umbilical, hubo que decidir entre perder el brazo o la vida. Sin embargo, el hecho de ser manco no le interpuso un obstáculo insuperable en su carrera basquetbolística. Comenzó jugando en Amador Valley High School, donde impresionó a los fanáticos con su altura y su velocidad. Luego, por una lesión no pudo llegar al nivel universitario y se incorporó a la Fork Union Military Academy, un instituto que funciona como una instancia pre-universitaria. Finalmente, el mes pasado logró que le extendiera una beca una universidad para jugar en la NCAA. "Laue puede correr como cualquier otro y puede saltar como otro... No se necesitan dos manos para tapar tiros cerca del aro", explicó el técnico que lo dirigía en la Fork Union. "Kevin merece esta chance", dijo Barry Rohrssen, entrenador de Manhattan College.
Sin embargo, Laue no sólo significa un aporte para el equipo de básquet donde juegue. Este joven es un verdadero ejemplo de cómo sobreponerse ante una adversidad. Según el New York Times, desde diciembre del año pasado, Kevin recibió más de 100 llamados de gente con discapacidades similares a la suya. Para muchos, representa una nueva esperanza en sus vidas y una fuente de inspiración.