UN CONDUCTOR DE 81 AÑOS Y DISCAPACITADO CAUSO PANICO EN PLENO CENTRO COMERCIAL DE FLORES Un anciano perdió el control del auto: atropelló a 9 personas y una murió Subió y bajó dos veces por la vereda hacia adelante y hacia atrás, arrastrando lo que encontraba en su camino. Para la Policía, tuvo un ataque de nervios. Pero, según el hijo, se le trabó la palanca de cambios.
Quienes estaban ahí dicen que fue de película de terror y que no se lo van a olvidar nunca. Apenas pasadas las 12 y en
plena zona comercial de Flores, sobre la avenida Rivadavia al 7100, un auto se subió a la vereda a toda velocidad y recorrió una y otra vez buena parte de una cuadra,
atropellando a la gente y a todo lo que encontraba a su alrededor. El resultado fue una persona muerta y otras ocho heridas, cuatro de los cuales anoche seguían internadas.
El conductor era un anciano discapacitado que estaba acompañado por su hijo, quien dijo que a su padre se le había
trabado la caja de cambios automática de su Subaru Legacy. En la comisaría 38° creen que el hombre movió la palanca de cambios en forma equivocada una vez y que, a partir de allí, los nervios por lo que había causado y los insultos de la gente
lo llevaron al desastre.
El conductor se llama Oscar Perona, tiene 81 años, posee su licencia de conductor en regla —debía renovarla el mes próximo— y ni siquiera tiene infracciones de tránsito pendientes, según informaron en el Gobierno porteño. Quedó detenido en la comisaría 38°,
acusado de homicidio y lesiones. Hoy será trasladado a Tribunales para que le tomen declaración indagatoria en el juzgado de instrucción 41.
"La gente gritaba y había
sangre por todos lados. No sabíamos qué hacer y no entendíamos qué pasaba. Cuando parecía que el auto había parado definitivamente y ya lo peor había pasado, volvía a arrancar", contó a este diario Cristian Faifer, mozo del bar Staff, de Rivadavia 7178.
"Hubo varios atropellados que salían volando, como si fueran muñecos", relató Yanina Escalante, también moza del bar. Yanina le gritó justo a tiempo al cocinero del lugar, Walter Silva, que estaba en la vereda y pudo correrse. Ocurrió sobre la mano que va al centro de Rivadavia, entre las calles Culpina y Varela. Cuando finalmente el auto se detuvo, entre varias personas tuvieron que
levantarlo para poder rescatar a una persona que estaba debajo y que había sido arrastrada decenas de metros. El hombre fue trasladado al hospital Piñeiro, donde murió algunas horas después. Su nombre era Gennaro Testa y era un jubilado de 82 años, de nacionalidad italiana.
Cuando el conductor se bajó del auto, algunas personas le pegaron e incluso le rompieron los vidrios del auto con los caños de las mesas y las sillas callejeras de un bar, que él mismo había arrastrado. Rápidamente intervino la Policía, lo metió en un patrullero y se lo llevó.
En esa cuadra, según los vecinos,
hay policías en forma permanente. De hecho, dos agentes empezaron a perseguir el auto cuando aceleraba por la vereda, convencidos de que era un ladrón que se estaba escapando después de haber robado, contó el comisario Andrés Cabrini.
El auto tenía una oblea que lo identificaba como preparado para ser manejado por un discapacitado. Según le dijo un pariente a
Clarín en la comisaría, Perona tuvo un problema cerebral hace dos años y quedó con
dificultades de movilidad en sus piernas.
Los testigos contaron que el auto iba por Rivadavia cuando repentinamente clavó los frenos y salió marcha atrás a toda velocidad, subiéndose a la vereda. Después de atropellar a un par de personas que salían de una juguetería, aceleró hacia adelante.
Entonces, un hombre que estaba sentado en el asiento del acompañante bajó del auto y, ante la desesperación de la gente, dijo que a su padre se le había trabado la caja de cambios y que
no se iba a escapar. Entonces, imprevistamente el auto volvió a arrancar e hizo un tramo marcha atrás y otro hacia adelante. Fue cuando
atropelló y arrastró a Gennaro Testa dos veces y terminó frenando frente a una panadería.